sábado, 25 de enero de 2014

La vida tiene sus riesgos…Pero para vivirla plenamente hay que aceptarlos.







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Acompaño a este post con una imagen que ha hecho y me manda mi amigo Sergio Augusto Vistrain y que puede ir en relación con el mensaje que he querido manda.
 Gracias amigo un abrazo.





Es verdad que cuando nos acercamos  mucho a alguien, estamos arriesgando  nuestro corazón, pues  con ello dejamos una  puerta abierta para que nos puedan herir, porque con eso estamos exponiendo nuestro  yo interior así como nuestros  sentimientos, sueños, y  anhelos arriesgándonos por tanto a perderlos.

Pero  aun  así a veces, decidimos arriesgarnos a compartir con alguien esa parte de nuestro yo, interior permitiendo que  se nos acerquen, exponiéndonos  interiormente ante sus miradas y por la razón que sea decidimos confiar en alguien en un momento dado aceptando correr  el riesgo…

Amar y  no ser amado es uno de esos riesgos y aun así lo decidimos correr  en algún momento, igual que desear  algo y ser defraudado, de la misma manera que vivir es arriesgarse a morir en cualquier momento… porque realmente  todo conlleva riesgos.

Pero es que… intentar siempre  algo es arriesgarse a fallar también, y no por ello dejamos de intentar hacer cosas.  Yo pienso que a pesar de fallar en el intento, hay que arriesgarse siempre, porque  sinceramente  creo que  es más peligroso en la vida  no intentar arriesgar nunca nada por miedo a perder, que perder, habiéndolo intentado.

Y además  creo,  que las personas que no hacen nada por cambiar aquello que no les gusta de sus vidas, en un intento de evitar sufrir así alguna  tristeza o la soledad misma que  les provocan estas situaciones, nunca  podrán  crecer interiormente ni tampoco ni podrán  vivir libremente sin sentirse atados a algo a lo que no les gusta, no podrán sentirse plenamente satisfechos  en sus vidas ni podrán sentir la vida plenamente. Porque serán siempre esclavos de sus temores y de sus miedos, y acabaran siempre prefiriendo renunciar a su libertad antes que  arriesgarse hacer nunca nada, por temor. Sin querer darse cuenta de que, en esta vida, solo se puede ser  feliz, cuando somos nosotros mismos, cuando  somos libres, y cuando arriesgamos de verdad para conseguir aquello que deseamos  que no es hasta ese momento que lo hacemos, cuando al fin lo conseguimos

Hay un dicho que dice: “Los pesimistas se quejan del viento; los optimistas esperan confiadamente que los vientos cambien de dirección; pero los realistas… éstos, son los que ajustan velas en la dirección correcta que sopla el viento”.

Pues yo quiero ser como estos últimos porque quiero vivir la vida plenamente, porque pienso que esta es muy corta para perderla entre conjeturas, dudas, miedos y temores.

Quiero arriesgarme y no solo conformarme, porque yo nunca he sido de las que se "conforman"  por eso  no lo voy hacer tampoco ahora... no me quedaré esperando para ver lo que ella me pueda dar,  mirando, solo observando y viéndola  pasar a mi lado sin hacer nada, saldré a vivirla a, disfrútala, y a enfrentarla.

Es verdad sí, que puede ser mucho lo que puedo  perder, pero  es verdad  también que puede ser mucho lo que puedo ganar también.

Consuelo Ruiz.



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